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Toxina botulinica (botox)

La toxina botulínica es una proteína purificada que actúa bloqueando la contracción de los músculos de la mímica tratados localmente. Es una sustancia comúnmente utilizada para reducir o eliminar las arrugas y líneas de expresión. Se inyecta a nivel muscular profundo en diversas zonas dependiendo de la necesidad de cada paciente: frente, entrecejo, región periocular y otras áreas menos frecuentemente tratadas (cuello, arrugas nasales por ejemplo). También es utilizada con éxito en la sudoración excesiva (hiperhidrosis). El nombre comercial más conocido es Botox, aunque existen productos de la misma sustancia fabricados por otros laboratorios que tienen la misma efectividad.

La acción de la toxina botulínica ocurre directamente a nivel neuromuscular, evitando que el músculo se contraiga y genere marcas y arrugas en la piel de la región tratada.

Se efectúan varias micropunciones en las zonas a tratar para que el efecto sea uniforme y la reducción o eliminación de las arrugas sea efectiva y estética. Este tratamiento se realiza en la consulta y no resulta doloroso, solamente se siente la molestia de la inyección con la aguja más fina. Es ambulatorio y el paciente puede incorporarse inmediatamente a su vida habitual y a sus tareas laborales. Es conveniente que no se realicen ejercicios físicos durante 24 horas y que se eviten masajes faciales y la aplicación de maquillajes o cremas durante ese periodo.

El objetivo del procedimiento es brindar una apariencia de descanso, jovial y despejada. Los efectos iniciales son visibles entre las 48 y 72 horas después de su aplicación y los máximos resultados se ven a partir de 15 días. El efecto del tratamiento dura aproximadamente 6 meses, presentando una disminución gradual desde aproximadamente el cuarto mes de la inyección. Tras este período se debe repetir el procedimiento para recuperar el resultado inicial.

Puede haber, aunque raros, efectos secundarios de la aplicación de la toxina botulínica como la aparición de hematomas, la caída del párpado, la imposibilidad de cerrar el párpado y el lagrimeo.